Propuesta académica

Nuestra Institución Educativa propone una educación que responda a los desafíos de un contexto en constante cambio y promueve la formación integral de nuestros estudiantes. Privilegiamos enfoques metodológicos que logren el auto aprendizaje a través del desarrollo de capacidades y valores en el marco de la ética y moral católica, para ser competentes en la vivencia de los valores de fe y caridad.

Fomentamos en los estudiantes el desarrollo de la competencia global, entendida como la capacidad y disposición de comprender y actuar sobre temas de importancia mundial.

De ahí que nuestra propuesta curricular considere que los aprendizajes:

  • Deben ser contextualizados y contribuir a la comprensión profunda del mundo y de uno mismo.
  • Deben ser interdisciplinarios para ser llevados a la acción.
  • Deben inspirar actitudes y comportamientos éticos y solidarios.
  • Deben tener múltiples oportunidades de aplicación.

Esto se ve concretado en una propuesta metodológica que les anima a investigar el mundo más allá de su entorno inmediato, reconocer distintas perspectivas, comunicar sus ideas asertivamente y tomar acción para mejorar las condiciones de su sociedad viéndose a ellos mismos como agentes de cambio.

Nuestro Colegio ha adoptado el paradigma de una educación personalizada como parte de la Propuesta Pedagógica, a través de ella aspiramos ofrecer una atención personal y singular a los estudiantes en todo el proceso educativo.

La educación personalizada es un modo de contemplar la educación con una mirada a la realidad más profunda del hombre, que es su condición de persona.

Dentro de un mismo grupo, los estudiantes presentan distintos estilos y ritmos de aprendizaje; cada estudiante demanda, por lo tanto, una atención personalizada que le ayude a conocerse a sí mismo, a desarrollar al máximo sus aptitudes, a aceptar sus dificultades y aprender a superarlas. El papel del educador es acompañar a cada niño y joven en esa tarea.

Mediante una acción educativa centrada en la persona se procura que cada estudiante, con la ayuda irremplazable de sus padres y profesores, defina su proyecto personal de mejora y que este le sirva de referencia en la valoración objetiva de sus progresos, ya que está sustentado en el conocimiento de sus posibilidades y circunstancias personales.

El aprendizaje cooperativo, que se impulsa en las aulas y fuera de ellas, genera la posibilidad de establecer relaciones positivas entre los estudiantes sentando las bases de una comunidad de aprendizaje en la que se valora e integra la diversidad, además de brindarles experiencias que les faciliten alcanzar un buen desarrollo social, psicológico y cognitivo.

Los estudiantes, a través de proyectos de Investigación en secundaria y el desarrollo de Unidades de Indagación en Inicial y Primaria, tienen la oportunidad de ejercitarse habitualmente en el pensamiento reflexivo acerca de qué he hecho, cómo lo he hecho, qué he aprendido y qué podría mejorar.

Además, dentro de su proceso de aprendizaje, desarrollan habilidades que les permiten comparar y contrastar, definir las partes de un todo, tomar decisiones, comprobar la fiabilidad de las fuentes, utilizar mapas de pensamiento que, debidamente secuenciados desde muy pequeños favorecen el desarrollo del pensamiento crítico y creativo.