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50 años de evangelizar educando

 

No es una tarea fácil para las instituciones mantenerse vigentes después de cinco décadas de funcionamiento, menos aún en un contexto tan complejo como el peruano; es por esta razón que mi primera reacción es de profunda admiración y agradecimiento. Ha sido voluntad de Dios que llegue a este colegio en un año fundamental, ya que, además de la justificada celebración, estamos ante un punto de quiebre en nuestra larga trayectoria al servicio de la educación.

Nuestro colegio es fruto de su propia historia, una historia construida por un sinnúmero de personas que gastaron parte de su vida para llevarlo hasta el lugar que ocupa hoy. Fue en 1965 que el padre Joseph Nangle, de los hermanos franciscanos de Nueva York, específicamente de la provincia Santísimo Nombre de Jesús, fundara el colegio en un terreno donado generosamente por la familia Castañeda, vecinos de este lugar. La principal razón para iniciar esta aventura era poder dar educación a los niños más necesitados de la zona, muchos de los cuales eran hijos del personal que laboraba en los alrededores.

Desde el inicio, confiaron la tarea educadora a la Congregación del Inmaculado Corazón de María, formada por religiosas norteamericanas,  las cuales pusieron énfasis en la formación cristiana y la enseñanza del idioma inglés. En la década de los 80 el colegio fue cedido a la parroquia y pasó a formar parte de la arquidiócesis de Lima. En 1989 y ya con el apoyo de los padres diocesanos, las madres de la Congregación Canonesas de la Cruz asumieron la gestión del plantel. Es esta etapa en la que se dan las principales transformaciones a nivel de infraestructura y de propuesta educativa, resaltando el énfasis que van a tener áreas como el deporte y el arte. En el 2014 el Arzobispado de Lima decide asumir la administración de los colegios parroquiales de su arquidiócesis y crea para ello la Asociación de Instituciones Educativas (AIEC).

A lo largo de estos 50 años las personas que han pasado por el Santísimo han sido capaces de mantener su esencia, su razón de ser, su misión de evangelizar educando. En un mundo como el de hoy, donde el cambio es una constante y la globalización una de las causas de estar sumidos en una economía de consumo; donde la tecnología avanza a pasos agigantados y el ser humano es presa de la postmodernidad; se hace imprescindible consolidar nuestra propuesta educativa desde los valores del Evangelio y el proyecto de vida de Jesucristo.

Esa esencia de escuela católica supone una manera de educar que incita a encontrarse con Dios en la persona del estudiante o del colega, y hace realidad la principal razón para que la Iglesia participe en la educación: “la esperanza en una humanidad nueva, en otro mundo posible” (Papa Francisco)

Desde nuestra historia y nuestra misión fundamental, nos planteamos una mirada hacia el futuro, hacia los próximos 50 años. Una mirada cargada de desafíos y orientada a fortalecer la ética, promover la equidad y la inclusión, atender a la diversidad, crear una nueva cultura del cuidado del medio ambiente, promover la cultura de la paz y respeto a los derechos, y sobre todo, elevar la calidad de nuestro sistema educativo y nuestros docentes.

Para concretar esta mirada hemos elaborado nuestro Plan Estratégico 2015-2019 que contempla un conjunto de estrategias y acciones para toda la comunidad educativa, y nos plantea metas alcanzables para cada uno de los próximos 5 años. Como ha sido en el pasado, nos toca a todos nosotros directivos, docentes, personal administrativo y de servicio, padres y madres de familia, exalumnos y estudiantes en general, contribuir desde nuestra realidad individual a alcanzar este hermoso sueño de formar cristianos y ciudadanos comprometidos. Para lograr grandes cosas debemos no sólo ACTUAR, sino también SOÑAR; no sólo PLANEAR sino también CREER.

Quisiera terminar de la misma forma que lo hice en el discurso de la ceremonia protocolar del miércoles 4 de noviembre, parafraseando un texto del poeta Marco Martos: “El Santísimo no es tu colegio porque conozcas sus edificios, porque tengas a tus hijos aquí o porque pases muchas horas en sus aulas. El Santísimo es tu colegio porque, si tuvieras que hacerlo, lo elegirías  nuevamente para construir aquí todos tus sueños”.

¡Feliz aniversario Santísimo Nombre de Jesús! ¡Que sean muchos años más!

 

Fraternalmente,

 

 

Bruno Espinoza Huby

Director General