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Y lo diré una vez más…

Dicen que dentro de cada mujer hay un gran hombre y que dentro de cada hombre hay una gran mujer.También afirman que la unión de los dos puede dar fruto a algo muy hermoso, en este caso, me refiero a un niño o niña, o en todo caso, a un amor muy difícil de separar. Estas líneas están dedicadas a alguien muy especial, a quien agasajamos cada tercer domingo del mes de junio, esta persona de gran corazón es mi papá, el tuyo y el de todos en el mundo, por tal motivo, hoy quiero decir: “Feliz día, papá”.

Feliz día a todos los padres de todos los países, de todas las sociedades, de todas las culturas y de todas las etnias. Efectivamente, ser papá requiere de mucho sacrificio que pocas personas pueden entender; un sacrificio no solo de dinero o de cosas materiales, sino de tiempo bien invertido, de fuerzas emocionales y también fisicas al realizar el esfuerzo, por ejemplo, de cargarnos todas las noches a la cama cuando bebés. Ser padre implica entender el verdadero significado de la vida en su totalidad, es tomar conciencia de lo bueno y malo que ocurre alrededor y aceptarlo como es o verlo del lado más hermoso; es descubrir un mundo lleno de aventuras, agitaciones, llantos, gritos y amor. Y es por todo esto que quiero decir: “Feliz día, papá”.

Felíz día a todos los padres que ayudan y aman a sus enamoradas, novias o esposas en gestación, o a los que pueden esperar horas a que hagas pataditas dentro del vientre de mamá. Felíz día a todos los padres de hijos discapacitados o cuyas esposas hayan fallecido después del parto. Felíz día a todos aquellos que fingen no cansarse al sostener a sus hijos en brazos, pero que en realidad, no pueden más con su cuerpo e igual siguen dedicándoles tiempo. Por esto y mucho más, quiero decir: “Felíz día, papá”.

Feliz día a los papás que se rompieron las manos construyendo una cuna, o a otros que buscaron día y noche el coche perfecto para sus engreidos permanentes. Feliz día a todos esos padres que tuvieron que lucharla para conseguir el mejor colegio u obsequiar el mejor juguete a sus pequeñitos. Feliz día también a esos papás que perdieron a su hijo o hija y que sobrevivieron a ese abismo tan profundo en sus corazones; o a los que van día a día a la iglesia a rezar por aquellos que están enfermos. Por todo lo que digo y por todo lo que lees, diré otra vez: “Feliz día, papá”.

Por último, feliz día a mi papá y a mi “papapa” por ser los mejores, por estar ahí cuando los necesité y también cuando no. Los invito a todos quienes tengan la dicha de tener aún consigo a sus padres; vayan al encuentro de ellos y ofrézcanles un fuerte abrazo, sin medir lo fuerte que este sea. Asegúrense con ello de expresarles todo el amor y afecto que les prodigan, porque como muchos dicen: en este mundo, tu padre es el mejor amigo que puedes tener en todo momento, es el mejor de todos y es muy real.

Juan Diego Iturri

V° B