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Tras múltiples fracasos; grandes soluciones

Pero… ¿qué se hace? No creo que eso sea para mí, y ¿si me equivoco? ¡Qué vergüenza! Estas fueron algunas de mis palabras cuando me comentaron y me animaron a ir a un Modelo de Naciones Unidas, más conocido como MUN.  Cuando escuché por primera vez de qué se trataba esto, no voy a mentir, me asusté un poco; era algo nuevo y desconocido; y más aún, el primero que experimenté contó con la participación de estudiantes de la Universidad del Pacífico, Pontificia Universidad Católica del Perú y también de la Universidad Católica de Chile; todos ellos cursando el quinto u octavo ciclo en carreras como: Economía, Negocios Internacionales, Derecho, Ciencias Políticas, Biología, etc. En ese entonces, yo estaba en cuarto de secundaria y ni siquiera estaba segura de qué profesión me animaría a estudiar…

Si no me equivoco, ya se cumple por estas fechas un año desde mi primera intervención en un Modelo de Naciones Unidas (MUN). Recuerdo que me dijeron que tenía que redactar un Position Paper, y lo único que pasaba por mi cabeza era: ¿y qué es eso? Para mi suerte, tuve a dos buenas amigas que me acompañaron y me guiaron en todo momento; ellas me explicaron en qué consistía, desde cómo me debía vestir hasta todos los documentos que tenía que elaborar. Fue entonces, cuando llegó el primer día del UPMUN, en la Universidad del Pacífico. Todo esto era un mundo totalmente nuevo que estaba dispuesta a conocer, y así fue. Pasaron alrededor de dos meses, y me animé a participar en un segundo MUN, esta vez, era solo con escolares en el colegio Santa María. Particularmente, este fue uno de los que más me gustó, porque tuve mucha más interacción con los demás delegados y mayores posibilidades para grandes propuestas de solución; me sentí parte de mi bloque, salí a defender qué era lo que este proponía y me sentía más preparada; de pronto, descubrí que este era mi mundo, después de aprender cómo funcionaba y haber ganado experiencia tal vez “fallando y equivocándome” y habiendo sido tan solo una simple observadora, porque cada uno de esos momentos me permitieron aprender y comprender mejor.

Actualmente, a una semana de haber culminado el USILMUN SCHOOL 2016, me siento más que capaz para que, en uno próximo, logre ser la mejor, y así pueda sentirme enteramente satisfecha con mi desempeño, no solo con el de hablar en público, sino también en la interacción con las personas, en la realización de alianzas necesarias, siempre buscando el bien del mundo. Y sigo aprendiendo; este MUN me dejó muchas cosas, valiosos consejos y también trucos que, estoy segura, me servirán en un tiempo a futuro, porque pienso seguir con el desarrollo integral de mi persona.

Tengo la impresión de que la experiencia de los MUN aún no ha terminado ni terminará para los colegios, y más aún, en el nuestro; ciertamente, los estudiantes de V de secundaria nos vamos, y con ello se irán muy buenos delegados, posiblemente los mejores relacionistas internacionales u otros muy buenos en la redacción de los formatos de resolución, porque ello, les aseguro que no es nada fácil, aunque sabemos que, quienes se quedan, heredarán toda una base; compañeros que vienen detrás de nosotros, a quienes exhorto a seguir y lograr sus metas. Y sé que, en algún momento, tendré la alegría de encontrarme con ellos en un futuro, y decir con orgullo: él o ella estuvo en mi colegio.

Por último, permítanme manifestarles un humilde consejo a todos aquellos que asistieron o asistirán a un solo MUN y este los sorprendió o sorprenderá de manera repentina, y tal vez, se sintieron o sentirán decepcionados de sí mismos por no poder colmar sus expectativas en el concurso y competencia que también es parte adicional de la dinámica establecida. Sepan que todos pasamos por lo mismo; les puedo dar fe de ello, habiendo sido delegada de la República Democrática de Costa de Marfil, de La ciudad del Cuzco, y últimamente, del Estado de Japón. “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo” (Winston Churchill).

 

Claudia Castiglioni Mendoza

V D