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Nadie como mi papá

El día del padre es una fecha donde conmemoramos y valoramos el esfuerzo de aquellos increíbles hombres, que día a día trabajan para darnos lo mejor de sí; esta festividad es la oportunidad para reconocer su importante labor en el cuidado, educación y formación de valores en nosotros, los hijos. Mi padre es quien cumple esta misión, por eso cada tercer  domingo de junio lo celebro y recuerdo con amor.

Papá ha estado presente desde el primer recuerdo que tengo como ese hombre perfecto y fuerte que me protegía de los monstruos que se hallaban debajo de mi cama, que me veía crecer, reír y llorar; el está en mis mejores logros y en mis peores momentos, él es la sombra que me anima a levantarme y seguir adelante.

Cuando era pequeña mi súper héroe favorito era mi papá; aunque no tenía capa ni súper poderes yo creía que en cualquier momento saldría a salvar el mundo de un meteorito gigante, por eso había días que pasaba escondida de tras de su puerta esperando ver su súper traje. A medida que fui creciendo de ser mi súper héroe se volvió el peor de los villanos, por no dejarme salir con mis amigas o castigándome por no hacer mis deberes. Pero ahora me doy cuenta que todo lo que hizo y hace es por mi bienestar, ya que eso me hace más responsable, aunque  me castigue por no hacer mis tareas.

Él  siempre querrá mi felicidad antes que la de él y sé que todo ello  es para hacerme mejor persona y aprender que las cosas no siempre salen como uno quiere, y no por eso  debemos derrumbarnos. Mi papi me enseñó que después de una lluvia sale un arcoíris y que al igual que existe el mal  el bien está presente.

Mi hombre perfecto, mi papá; el que me enseñó  a amar una camiseta, el que me hace barra durante mis partidos, el que se cree que es mi entrenador, el que me regaló mis primeros chimpunes y el que me llevó a mi primer partido de fútbol en un estadio; es así que aprendí de él que una derrota es un nuevo comienzo para una victoria. Ese hombre que tanto amo y respeto.

Y aunque a veces siento que daño su confianza con algunas de mis acciones, él me ayuda a levantarme y a reparar mis errores y sobre todo nunca deja de creer en mí.

A mi papá que cada día se viste con la elegancia de su camisa, y que deja detrás de la puerta sus sufrimientos y los disfraza con una sonrisa.

Mi papá es un luchador, pues aunque él tenga problemas  siempre está para mí, para aconsejarme sabiamente y apoyarme en lo que necesite.

Al mejor hombre del mundo que nunca deja de enseñarme y guiarme por el mejor camino, por el que me enseñó que en el colegio no solo tengo que  luchar por pasar el año sino debo de luchar por mis ideales y aprender a conciencia, y así en un futuro poder cumplirlos.

Papá es una palabra muy corta para guardar todo mi amor y sentimiento, dentro de esas cuatro letras se encuentra más de lo que me es difícil expresar y aunque  estas no sean suficientes para demostrarle mi amor, solo me queda decir “GRACIAS PAPÁ”.

Angie Minaya Saavedra

III° C