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La motivación: camino para el aprendizaje

El aprendizaje es un proceso constante en nuestras vidas, cada día adquirimos nuevos conocimientos, ya sea a través de nuevas experiencias o de la lectura, estos nos ayudan a enfrentar los problemas que nos presenta la vida de manera frecuente y también a crecer como personas en todos los ámbitos de nuestra integridad. Por lo tanto, el aprender, se puede decir que se da por la necesidad de algo, sin embargo existe un aspecto muy importante que influye directamente, y ello es la motivación de la persona.

La motivación se puede definir como la voluntad e interés para lograr los objetivos planteados. Por tal razón, se dice que esta es el punto de partida para el aprendizaje. Pero, ¿cómo generar esa motivación en los estudiantes? Según un trabajo realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid en el año 2005, se nos plantea dos pasos esenciales para despertarla. El primero es la actividad como principal factor para motivar y el segundo es la utilidad del aprendizaje.

Respecto al primero, se centra en la actividad misma, es decir, lograr la creación de situaciones donde el estudiante pueda incrementar sus capacidades y las ponga a prueba de tal manera que disfrute de lo que hace (Dweck & Eliot, 1983). Con esto, el estudiante estará motivado inconscientemente, por lo que será capaz de quedarse prendido de su trabajo, superando así el aburrimiento. Este vendría a ser el primer momento clave del aprendizaje en el cual se despierta la curiosidad de quien aprende y se le plantea interrogantes o se le brinda información nueva.

El segundo paso es acerca de la utilidad de aquella actividad. El estudiante se pregunta: ¿para qué me sirve? Al responder esa pregunta, se influye directamente en su motivación, ya sea para aumentarla o disminuirla. Por lo tanto, es necesario mantener el interés, relacionando la actividad con hechos de la vida diaria. Asimismo, al momento de afrontar la actividad, el modo de pensar es crucial, ya que el aprendiz puede suponer que el resultado no le va servir, sin embargo, está desperdiciando la oportunidad de aprender mediante el proceso. Por lo tanto, es imprescindible concentrarnos en el proceso y no en el resultado.

Para finalizar, la motivación juega un rol esencial en nuestro proceso por aprender, por lo que, si siempre tenemos una manera positiva de afrontar  las actividades o problemas que se nos presentan, sacaremos el mayor provecho, así no obtengamos el resultado esperado, ya que, como mencioné antes, debemos priorizar el proceso y no el resultado. Por ello, tengamos siempre buena disposición y pongamos en práctica esta frase del escritor Anthony D’Angelo:”Desarrolla una pasión por aprender. Si lo haces, nunca dejarás de crecer”.

Rodrigo Ventura

V° B